viernes, 5 de marzo de 2010


El Viaje Inusual


La Llorona en la Patagonia


Mi madre una vez me contó que, siendo muy joven, vivía en una estancia ubicada a sesenta kilómetros de la ciudad de Puerto Montt, Chile. Una tarde, en su habitación, vio el espectro blanco de una mujer, que movía sus labios como queriendo soltar un gemido. Después supe que mi madre algo de razón tenía...


La Llorona de El Calafate


Le cebé varios mates a mi amigo David, para que me relatase la siguiente historia: “El relato de esta Dama de Blanco comienza con los viajes de egresados a la Planta Estable del Lago Roca, en la ciudad de El Calafate. Esto ocurrió en el año 1995. Los cuidadores de la Planta, para mantenernos quietos por la noche, nos contaban historias de terror… Una mujer embarazada, que enviudó justo el día de su boda, y debido a la angustia causada por la pérdida de su marido, abortó a su hijo. Debido a semejante sucesión de eventos desgraciados, ella decidió meterse en el bosque para matarse. Sin embargo, en horas nocturnas, sus lamentos se escuchaban en las afueras de la ciudad de El Calafate, y, en especial, cerca de la famosa Planta Estable.En ese momento del relato, los cuidadores habían comenzado su plan para asustarnos. Cuando estábamos imaginando a la mujer matándose en el bosque, vimos una sábana en el mástil de la bandera, la que remontaban en ese mismo momento. Luego, todos nos fuimos a dormir.Pero la historia no termina acá, porque resulta que, un rato más tarde, sentimos que las niñas del grupo entraban llorando en la habitación los varones, y dijeron que habían visto algo con la forma de una mujer flotando en su dormitorio: “Los trapos blancos le colgaban y flotaban por el aire”. Tres muchachos se ofrecieron valientemente para ir a ver. Cruzaron el centro del campo donde aún está ubicado el mástil de la bandera, y entraron en los cuartos. Tal y como dijeron, estaba flotando aquella figura blanca que, cuando vio a los intrusos, se abalanzó sobre ellos, quienes, no sabiendo qué hacer, por el miedo, salieron corriendo. En su desesperación, empujaron a uno de ellos en dirección al espectro. Un rato después, apareció el niño mostrando un rostro pálido. Al aparecer, contó que la mujer lo había atravesado: el trauma fue tan fuerte que el accidentado quedó tartamudo para siempre.En la actualidad, este muchacho vive en la ciudad de Río Gallegos; y aprovechó bien su vida, porque tiene una linda camioneta y una hermosa novia. Aunque, reflexionando, se me hace que nunca olvidará aquella aparición”.
La otra Llorona
Se cuenta que por el año 1980, unos hombres trataron de violar a una joven, en las afueras de El Calafate. La historia termina con la muerte de la muchacha. Sus llantos aún se escuchan por las noches, y en sus quejas la mujer pide venganza. Esta breve historia me la contó un habitante de ese lugar.


La Llorona de Los Antiguos


Esta breve historia me la cuenta Javier Arraño, enfermero del Hospital de Río Gallegos. “Cuentan que antes que existiera la ruta que va a hacia Los Antiguos, en el viejo camino de tierra se desbarrancó una camioneta. En dicho accidente, falleció una joven estanciera. Con el paso del tiempo, el lugar fue removido y se le puso asfalto. Pero el fantasma de esta mujer sigue apareciendo para asustar a los distraídos, y en algunas ocasiones emite una fuerte luz que desorienta a los conductores.


El mito


La Llorona es un mito, mezcla del folklore chileno-argentino con la influencia de los mitos mexicanos. Es una mujer alta, delgada; se dice que viste de negro, o de blanco, según el testigo observador. Su presencia es generalmente captada por niños, perros y personas que entienden del tema. Para los mexicanos, es el alma en pena de una bruja o de una persona que “no cruzó la tierra de los muertos” y tira sus males en forma de llantos o alaridos. Siendo una mujer despechada, es lógico que ataque a los hombres, y, en la actualidad, a los conductores que vagan por las desérticas rutas.

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